UNA SANA NUTRICIÓN EN LA TERCERA EDAD

Pasa el tiempo volando y eso lo saben muy bien los que ya han pasado la barrera de los 60 que sienten en sus propias carnes que ya no son unos chavales. La ‘máquina’ empieza a deteriorarse y las cosas ya no parecen tan fáciles. La sabiduría es mayor pero muchos la parte física la llevan bastante mal: diabetes, colesterol, ácido úrico, anginas de pecho, artritis, artrosis, osteoporosis, problemas en la dentición, pérdida de visión, cataratas, pérdida de audición, pérdida de la líbido, de memoria, próstata, calvicie, problemas de estómago e intestinales….y muchas más ya catalogadas como ‘normales’ en la tercera edad.Unas generaciones que en su infancia aún pudieron disfrutar de auténtica comida pero que ya en su juventud y su madurez fueron ‘comidos’ por la industria alimentaria sobre todo por los alimentos traídos de Estados Unidos.Ahora son personas, muchas de ellas jubiladas, que podrían estar disfrutando de sus últimas décadas y resulta que se ven inmersos en un sin fin de toma de medicamentos, interminables visitas al médico de cabecera por diversas dolencias lo que les lleva a colas en la farmacia y a miles de síntomas a diarios (físicos, mentales y emocionales) que les hacen la vida imposible.La mayoría están desesperados ya que los medicamentos no les funcionan, la cabeza tampoco y el cuerpo no acompaña, están desorientados y nosotros, sus hijos, no les comprendemos ni prestamos atención a sus malestares. Muchos se sienten abandonados en todos los sentidos. Algo de razón tienen pero creo que deben empezar a responsabilizarse también de su vida, de su estado de salud y no dejar su cuerpo y alma al médico de turno para que les solucione la papeleta y ni mucho menos a sus hijos o familiares cercanos. Por tanto, desde aquí les puedo echar un cable a nivel nutricional para que, por lo menos, los síntomas sean más llevaderos.Primero hay que ser conscientes de que ya llevamos más de medio siglo en la vida, y que nuestro cuerpo y nuestros órganos ya no trabajan al cien por cien. El cuerpo se ‘contrae’, se endurece y las funciones de nuestros órganos se hacen más lentas e ineficaces y sobretodo si el estilo de vida llevado a lo largo de todos estos años ha sido caótico, con estrés,con miles de horas de trabajo y muchos excesos de comidas y alcohol. Pero de todas maneras, también decir, que a medida que nos hacemos mayores hay una disminución de la capacidad renal para eliminar ácidos metabólicos así como los ácidos de las frutas y otros alimentos ácidos y con fosfatos haciendo que se utilice nuestra reserva alcalina y calcio para complementar esta insuficiencia lo que hace que nuestros huesos se deterioren; hay una disminución digestiva y hepática; hay una pérdida de flexibilidad en las articulaciones; hay una insenbilidad a la glucosa, con hipo o hiperglucemias;el colesterol en sangre sube al igual que la presión arterial; perdemos masa muscular y los músculos se hacen más rígidos; nuestro metabolismo se hace más lento…Tendrían que cambiar los parámetros de los análisis de sangre a partir de los 60 años ya que al tener más edad, por lógica, nuestros niveles serán más altos pero eso no significa que estemos enfermos sino que debemos cuidarnos más.Envejecer no tiene que ser sinónimo de enfermar pero en la vida actual que llevamos cuanto más mayores nos hacemos más dolencias tenemos. Es un hecho, una realidad.Deberíamos hacer unos cuantos cambios si queremos que nuestra salud mejore, ya no tenemos 20 años y el cuerpo necesita mucho cariño, muchos cuidados y qué mejor que ayudarle con estos simples, o tal vez complicados, consejos para los que están acostumbrados durante muchos años a hábitos nada saludables o supuestamente saludables según la televisión ya que esta generación sigue muy de cerca la televisión y a sus protagonistas:Mijo con verduras de Begoña Seguí, Barcelona-Menorca.- Dejar de lado alimentos extremos: sal, embutidos, carnes rojas, enlatados, alcohol, bollería, azúcar, miel, fruta cruda, ensaladas, congelados, zumos industriales, refinados como el arroz blanco, pasta blanca, pan blanco, lácteos, solanáceas (patata, tomate, berenjena y pimiento que roban calcio de nuestros huesos), comidas preparadas…Ya lo sé, muchos de vosotros estaréis ahora mismo con las manos en la cabeza pensando que entonces no tendréis calcio si no tomáis lácteos pero ya está más que demostrado que el calcio de la leche no se absorbe bien y menos a esta edad que además se carece de renina gástrica para poder digerirla; otros seguro que pensaréis que es importante la fruta, otros que la miel es riquísima y muy beneficiosa, pues tanto la fruta como la miel hace subir los índices de glucosa en sangre cosa que tampoco os beneficia en absoluto. Lo que quiero que quede claro es que tenemos que buscar alimentos más equilibrados para así poder tener una vida más sana y relajada. Y abandonar ciertos mitos y consejos televisivos que nos han hecho creer cosas que no son. Lo siento pero aquí también hace falta que vuestra mente rígida sea más flexible y abierta para aceptar otras maneras de ver la buena alimentación.Si, si, conozco vuestro malestar y vuestra confusión ya que tengo el gusto de trabajar con gente de vuestra edad y, la verdad, una vez hacéis unos pequeños cambios en vuestra alimentación ya empezáis a notar mejoría. Es más sencillo de lo que puede parecer, os lo aseguro.Se podría empezar por un buen aceite de oliva virgen extra primera presión en frío y no sólo para usar en las ensaladas (ensaladas que tendríais que tomar en pequeñas cantidades y en épocas de calor) sino para cocinar y ya se puede ir tirando el que tenéis refinado (Más info aquí). Como sustituto a la sal os recomiendo el gomasio (sal marina con sésamo tostado) ya que la grasa del sésamo hace que la sal se absorba más lentamente y así evitamos la hipertensión; como sustituto a la leche de vaca tenéis un amplio surtido de leches vegetales como la de arroz (que no estriñe como muchos pensáis) o la de avena aunque se puede vivir sin leches animales y vegetales (Más info aquí); como sustituto del azúcar blanco que roba calcio de vuestros huesos y otros minerales tenemos la melaza de arroz, es la ideal si somos propensos a hiperglucemias o somos diabéticos (Más info aquí); como sustituto a la fruta cruda, que a vuestro cuerpo le es difícil asimilar, podemos tomar compotas caseras sin azúcar de manzana o pera con un punto de sal marina para sacar el dulzor de la fruta; como sustituta a las carnes rojas os recomiendo las carnes blancas pero, eso si, de buena procedencia y ecológica como la de pavo o conejo. Y por favor, dejad de beber agua del grifo y empezad a tomar agua mineral de bajo residuo seco, en pequeñas cantidades, no hace falta ‘encharcarse’. (Más info aquí)Si, ya sé que ahora me diréis que sois pensionistas y que no podéis permitiros ‘el lujo’ de comprar este tipo de comida. Pues aquí os digo que si empezáis a hacer cambios de alimentación vuestra salud os lo agradecerá. Tal vez vuestro bolsillo se resienta un poco al principio pero una vez comenzamos a investigar y a indagar estoy convencida de que encontraréis productos mucho más asequibles.Pan casero de espelta integral autóctona con levadura madre de Nieves y Manuel de AsturiasEs importante ir introduciendo cereales integrales poco a poco ya que si lleváis años comiendo refinados (arroz blanco, por ejemplo) vuestros estómagos o intestinos se pueden resentir aunque no he tenido ningún caso que haya ocurrido, al contrario, los resultados han sido muy beneficiosos. También es importante seguir tomando legumbres pero aquí os recomiendo que sea en forma de cremas y quitándoles las pieles. Las verduras cocinadas y acompañando el plato. Un aporte extra de minerales sería estupendo a través de las algas (Más info aquí), con pequeñas cantidades es suficiente.No quiero bombardear a vuestras cabezas con tanto cambio pero creo que es necesario empezar a preocuparse por vuestra salud yendo a una de las raíces que es la buena alimentación, la buena nutrición.María de Ibiza, un encanto de Mujer, un encanto de Vida.Quiero dar las gracias por su confianza y lealtad a Mª Antonia Castilla, a Nieves Gutiérrez y Manuel Gorgojo de Asturias, a Begoña Seguí de Barcelona, a Pilar Riudavets de Menorca, a Marina Aguilar de Barcelona, a María Serra de Ibiza, a Mercedes López de Valencia y a muchos que en el pasado estuvieron conmigo ‘en las buenas y en las maduras’.Otra cosa importante, y que aquí entramos también los que ya estamos en la madurez, es empezar a aceptar que vamos envejeciendo, es ley de Vida. Debemos aceptar nuestras arrugas, nuestra piel más flácida, nuestros primeros síntomas de vejez. La vejez no es fea, aunque esté mal vista en esta sociedad donde el que es mayor ya no sirve, no es útil cosa que no creo en absoluto. Aceptemos nuestra apariencia actual, amemos a nuestro cuerpo, no nos obsesionemos por la perfección física o supuesta perfección que nos inculcan los medios. Es bella la ‘vellesa‘ (vejez en catalán). Y nunca es tarde....
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SEXUALIDAD FEMENINA; SÁCALE PARTIDO EN ESTA ETAPA DE TU VIDA !!!

Para el sexo no hay edad, cambia, eso sí, pero los especialistas coinciden en que los adultos mayores también pueden gozar de una sexualidad plena, teniendo en cuenta algunos aspectos que conocer y consejos que puedan utilizar.
“ Existen muchos factores que influyen en la actividad sexual de las personas al llegar a la tercera edad; pero los dos factores más importantes son, tener una  buena salud y el interés por lo sexual, lo que incluye al compañero o compañera sexual “.
También es importante la calidad de la relación de pareja, en lo emocional y afectivo, ya que si existe una relación deteriorada en este aspecto,  se hará difícil en primer lugar conversar del tema, y más difícil aun poder  concretar un encuentro sexual. Sin embargo es muy importante decir que muchas parejas de la tercera edad, y hoy ya “cuarta edad”, practican su sexualidad de manera exitosa y satisfactoria, ya que ponen el interés en superar sus problemas, además que a ésta edad también hay varias ventajas para tener una mejor relación de pareja, no están los “niños”, hay tiempo para todo, se conocen muy bien y si están juntos, es porque hay mucho amor.
Con respeto a la sexualidad en la tercera edad hay muchos mitos, de los cuales la mayoría no son ciertos, por eso, es muy importante que todas las parejas se informen acerca de los cambios que experimentaran y que afectara su desempeño sexual, y sepan que estos cambios son fisiológicos  en su mayoría por el envejecimiento, y otros, por condiciones relacionadas con enfermedades, y por el uso de medicamentos, y en el caso de la mujer por el climaterio y menopausia. Muchos de esto problemas se pueden mejorar, ya sea comprendiendo lo que sucede, y realizando los tratamientos adecuados, mas algunos consejos de algún especialista en sexualidad.
Durante la vejez se conserva la capacidad sexual y la respuesta al deseo, la excitación y el orgasmo, con algunas modificaciones que deben ser tomadas en cuenta tanto para la mujer como para el hombre.
El impacto de la vejez en la sexualidad de la  mujer es vista por esta como el término de la etapa de mujer sexuada, y cree que ya no tiene que desear ni tener sexo, eso es un error.
“La causa fundamental de los problemas femeninos, es el envejecimiento natural, y la llegada de la menopausia. Aún en la actualidad las mujeres reciben con angustia y sensación de fracaso la llegada de la menopausia “.
El  mayor efecto de ésta, es la ausencia del estrógeno ovárico, asociado a efectos de enfermedades similares a las que sufre el varón, pero con  mayor frecuencia  enfermedades que afectan su estado de ánimo, como la depresión.
La mujer suele tener dificultades con la excitación sexual (que consiste en la lubricación y dilatación de la vagina), a veces incluso necesita utilizar lubricantes artificiales, la dispaurenia (dolor en el coito) es frecuente, y los cambios físicos generales le hacen sentir menos atractiva disminuyendo su deseo sexual, esto trae serias consecuencias, que si no se tratan a tiempo, hará irremediable recuperar su predisposición para mejorar la  calidad de su relación sexual, con la consecuencia del deterioro progresivo de la relación de pareja.
Por lo tanto, la mujer, en la tercera edad, debe interesarse más en estos temas, y si tiene problemas, comunicarlo a su pareja, consultar en conjunto, y seguir los consejos que a continuación les dejo, para una sexualidad más plena, y feliz:

CONSEJOS:


  1. El sexo puede mejorar a cualquier edad, con un poco de creatividad y comunicación, pueden mejorar su vida sexual.
  2. Mejore la comunicación: Mejorar la comunicación les ayudara a ambos a sentirte más unidos, y podrá hacer el sexo más placentero.
  3. Piense en que el sexo le ayudará, por lo tanto piense en sexo, así mejora su deseo sexual.
  4. Mantenga su cuerpo y mente sanos: realice ejercicios con regularidad y coma en forma saludable, así se verás mejor y te sentirá mejor consigo misma y con su pareja.
  5. Consulte a su médico para realizar su control, de salud y descartar enfermedades como diabetes, hipertensión, hipotiroidismo, depresión etc.
  6. Si está en tratamiento médico, acuda a los controles y siga los tratamientos indicados, cumpliendo el horario de los medicamentos.
  7. Planee encuentros sexuales, y ponga a prueba su creatividad, su pareja está esperando que ud tome la iniciativa.
  8. Preocúpese de su “arma secreta”, la sensualidad, la ropa interior, la música, el perfume, Ud., puede, atreverse es el desafío.
  9. Libérese de prejuicios, barreras y disfrute lo que quiere dar y recibir, solo piense que lo que hace es para los dos.
  10. Sea feliz con lo que tienen, al final del día, todo parecerá mejor
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LOS MITOS Y CRENCIAS DE LA SEXUALIDAD EN LA TERCERA EDAD

En la actualidad, existen mitos y creencias erróneas en relación a la forma como una persona mayor vive su sexualidad. Muchas veces se ridiculiza la sexualidad en la adultez mayor o se asocia el envejecimiento a una disminución del interés sexual.
Sin embargo, es importante comprender que la sexualidad forma parte de la existencia humana a todas las edades. Ante la ausencia de deterioro físico o mental, la mayoría de las personas mayores están en condiciones y son capaces de disfrutar de su sexualidad. En el adulto mayor surge un nuevo lenguaje sexual donde lo relevante es el amor, el afecto, la relación interpersonal, mucho más que el significado sexual-genital, es decir, se presentan nuevas formas de desarrollar la sexualidad.
Según Susana González, médico geriatra y psicogerontóloga de la Pontificia Universidad Católica, debemos “desmarcarnos un poco de este estereotipo de asociar sexualidad con la juventud, con el vigor, con el cuerpo terso, que es el imaginario social en el que estamos inmersos, y pensar que la sexualidad es más que sólo la vida genital”. En ese sentido, cuando nos referimos a la sexualidad “estamos hablando de una forma de pararse en el mundo; todos somos seres sexuados, somos mujeres o somos hombres, y tenemos una cierta manera de vivir nuestra sexualidad… es una manera de comunicarnos”.
De esta forma, en la adultez mayor, la sexualidad ya no está asociada al atractivo del cuerpo, sino que se fundamenta en una atracción que va más allá de lo físico, por lo que los adultos mayores, así como las personas a cualquier edad, ejercen su sexualidad como una forma de comunicación. “La sexualidad es una vivencia, una manera de sentir, es la forma como nos comunicamos con el otro sexo, y se transmite a través de una mirada, una caricia, un abrazo”, vale decir, tiene que ver con la manera como cada persona se vincula con otra, con la complicidad, la amistad y compañerismo que se forma con la pareja.
Cambios físicos y sexualidad en la tercera edad
Los cambios físicos propios de la tercera edad, si bien afectan la sexualidad, no son tan drásticos como tiende a pensarse. Durante el envejecimiento del cuerpo, se produce un enlentecimiento en una serie de reacciones cotidianas, no sólo en el ámbito sexual. La reacción fisiológica del organismo humano frente a los estímulos sexuales cambia, se hace más lenta, pero estos cambios se viven como un proceso paulatino, por lo que es necesario adaptarse a estos nuevos parámetros de la sexualidad, vivirlos en conjunto con la pareja si se tiene, a partir de una buena comunicación y comprensión mutua. En este sentido, Susana González señala que la comunicación es fundamental en la sexualidad: “si tú no sabes qué le pasa a tu pareja, qué siente tu pareja, qué es lo que le gusta, qué es lo que no le gusta, qué es lo que le molesta, qué es lo que le preocupa en torno a lo que es el ejercicio de la sexualidad… tú no tienes cómo adivinar. Entonces, como es un tema difícil de conversar, a veces ocurre un distanciamiento y, a veces se produce una muerte en la vida sexual de la pareja sólo por falta de comunicación”. Por lo mismo, se hace primordial  “recrearnos como personas y como pareja” para vivir una sexualidad sana en nuestra adultez mayor.
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EL AMOR EN LA TERCERA EDAD

Ya se acerca la primavera. Con ella florecen los árboles, el clima mejora y se percibe un aire y una disposición distinta. No por nada, esta época es famosa porque también comienzan nuevos amores y  aventuras; no sólo en los adolescentes. Los adultos mayores no se quedan atrás en cuanto a relaciones de pareja.

Si pensábamos que la primavera era la época en que sólo aquellos jóvenes solteros buscan su media naranja, estábamos muy equivocados. Pues los adultos mayores también pasan por ese período de enamoramiento, pero de una manera completamente distinta.
Antes, se esperaba que hombres y mujeres mayores de 65 años se ciñeran a estereotipos preconcebidos, basados en la sensatez, mesura, realismo y serenidad. Así, en nuestra cultura y según familiares y cercanos, el adulto mayor no tenía permiso para enamorarse, y si lo hacía, estaba fuera de lugar.
Quienes pertenecen a la tercera edad, y por algún motivo han perdido a su pareja de años, también se dan la posibilidad de iniciar una nueva relación, y es cada vez más común verlo.
Según explica la psicóloga de Seniority, Andrea Lazcano, “en esta etapa de la vida, el amor es más maduro, debido a que se ha aprendido con los años. Se aman de manera completa y no está ligado a lo corporal en primera instancia, sino que al amor profundo y al respeto mutuo”.
Y continúa: “Los adultos mayores expresan que la pasión está entre ellos de una forma diferente. La búsqueda de aquellas sensaciones se encuentra en otras situaciones vividas en conjunto, como dormir al lado de alguien que sabes que te está protegiendo”.
Los mayores de 65 años han aprendido a amar de verdad, donde su relación va más allá del enamoramiento y la pasión que se tiene en la juventud, la que es guiada principalmente por los instintos. Sino que ya han aprendido a compartir buenos y malos momentos, lo que favorece el compañerismo y cooperación entre la pareja.
Un claro ejemplo de ese amor es el apoyo y la solidaridad ente las parejas de la tercera edad cuando uno de los dos se enferma o tiene alguna discapacidad. Esto se debe a que la madurez los hace sobrellevar de mejor manera estas dificultades que les presenta la vida, las aceptan y las atienden con total comprensión.
El amor aparece en cualquier etapa de la vida, pero en el caso de los adultos mayores, con matices más sutiles y profundos de lo que esto significa. Ellos han tenido más tiempo y oportunidades para aprender a amar de verdad, han compartido y conocido momentos alegres y malos de la vida, por lo que enamorarse le da un sentido de trascendencia  a su vida.
Acerca de Seniority
Seniority es parte del grupo belga Senior Assist, una de las tres entidades más importantes de ese país que ha extendido su amplia experiencia en el sector de cuidado y residencias para el adulto mayor. Está presente en 36 localidades en Bélgica y tiene al cuidado a más de 3.000 personas; además, se encuentra en Uruguay, Turquía y Hungría.
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ENCONTRANDO UNA NUEVA PAREJA

Acostumbrados a vivir toda una vida junto a nuestra pareja, es normal que cuando uno de ellos deja de existir sintamos un profundo vacío, una sensación de que todo se ha acabado. Pero la vida continúa y esa es una realidad. Es muy difícil afrontar nuestra vida, nuestras mínimas costumbres, luego de pasar una situación tal, y aunque la primera reacción sea de total abandono, no debemos rendirnos, porque el mundo nos ofrece todavía más y porque, sobre todo, la otra persona sería la primera en exigirnos que sigamos hacia delante.

Bajar los brazos y rendirse implica quizá que todo lo hecho no tuvo o tuvo poco sentido. Desde muy jóvenes sabemos que la muerte es una ley de vida, pero quién nos prepara para afrontarla. Pues bien, sólo tenemos que remontarnos a miles de casos en los que la vida continuó y en los que incluso se pudo formar una nueva pareja. Para ello, nuestro presente cuenta con todo tipo de actividades que hacen nuestras vidas un poco menos solitarias. Lo importante es seguir disfrutando ahora que no debemos trabajar día a día y sacrificarnos constantemente.

Existen, por ejemplo, clubs en cada ciudad, que nos ofrecen actividades tales como bailes de salón, juegos de cartas y excursiones a distintos destinos del país y del extranjero. También tenemos la posibilidad de realizar viajes y conocer mundo, pasear por distintos países acompañados por un grupo de gente que está en nuestra exacta situación. Lo importante, llegados al caso de encontrarnos de repente en soledad, es continuar activos y ver la realidad como tal: hemos perdido a nuestra pareja, pero la vida está repleta de cosas interesantes que valen la pena conocer y disfrutar, como también lo habría disfrutado la otra persona si la situación fuera la inversa. Porque, la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿qué desearíamos para la otra persona si el que ya no estuviera fuera uno de nosotros?.

Las actividades son numerosas si tenemos la voluntad para rehacer nuestras vidas o simplemente plantearlas desde otro punto de vista. De alguna forma, todas nuestras costumbres (que siempre fueron compartidas) se han transformado, y lo mejor que podemos hacer es replantear nuestra realidad y volver a construirnos de otra forma, con nuevas ambiciones, con renovadas ganas de afrontar la vida.

Siempre, lo mejor es intentar ponerse en el lugar de la otra persona y reflexionar sobre el hecho de que a ella también le hubiera gustado seguir adelante, como también a nosotros nos hubiera gustado que esa persona continuara con su vida. Luego, las cosas suceden con naturalidad, incluso el hecho de volver a encontrar otra persona con la cual compartir todo lo que nos queda por delante. Rendirse sería algo así como negar todo lo hicimos hasta ahora, aunque nos sintamos cansados y sin fuerzas. Simplemente es cuestión de buscar las actividades y las compañías que nos lleven a terminar nuestras vidas de la mejor manera posible.
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LA VIDA EN PAREJA DESPUÉS DE LOS 60

No debería importar si se tiene 20 ó 70 años para enamorarse, sólo es necesario aquello que comúnmente se denomina “la química del amor”. Es decir, el proceso químico en que tiene lugar la liberación de dopamina - que es un neurotransmisor- en algunas áreas específicas del cerebro, lo que genera placer y la sensación de amor.

“Para los adultos mayores volver a enamorarse, es un redescubrimiento, una etapa en la que los lazos afectivos se convierten en un importante estímulo para mantenerse activos, aunque también es la búsqueda de compañía para mitigar la soledad, que se canaliza a través de este bastón espiritual, físico y emocional”, afirma el Dr. Juan Carlos Molina, Geriatra del Hospital Clínico Universidad de Chile.

Sin embargo, al hablar de amor en la tercera edad surgen una serie de mitos y prejuicios que sólo revelan el desconocimiento del tema a nivel social, ya que por lo general se asocia el amor con la juventud, y se castiga cuando se da en etapas más avanzadas.

“Son los elementos sociales, conductuales, espirituales, roles mal tipificados, mitos, cargas, y culpas las que al final de cuentas pueden modificar la expresión del amor en etapas tardías de la vida, pero no la sensación”, dice el Dr. Molina.

La gran diferencia que se presenta con los amores más jóvenes es que la unión en esta etapa de la adultez no tiene su centro en la genitalidad, sino que las relaciones se establecen en un sentido práctico de emociones, sentimientos y de compenetración que permite caminar juntos por la vida. Entonces en ese contexto pueden haber puntos de encuentro del tipo cultural, de nivel socioeconómico, idiomático y puntos de encuentros de intereses, sin que eso signifique omitir el aspecto sexual.

Superar las barreras
El “viejo verde” o la “vieja fresca” son expresiones comunes que escuchamos pero en forma despectiva, que por lo general distan de la realidad de un adulto mayor que ha encontrado pareja. Deberíamos interpretar esas relaciones como signos de bienestar físico y emocional.
Además de las críticas y discriminación sociales, también existen problemas desde el punto de vista familiar. “Vemos que muchas veces los hijos tienden a discriminar negativamente la expresión de la búsqueda o el encuentro de esta nueva sensación de amor, por intereses económicos, diferencias de edad, o miedo”, afirma el Dr. Molina.
Otro de los problemas que deben enfrentar los adultos mayores es la falta del techo erótico, es decir, la carencia de un espacio físico en donde puedan expresarse sentimientos y también la sexualidad.

Intimar con protección
Si bien el amor en la etapa de adulto mayor podría responder en mayor grado a necesidades de compañía, comprensión y cuidados mutuos, no se debe descartar que la relación en su grado máximo contemple la ligazón sexual.
Para el Dr. Molina, “la sexualidad no debiera ser eliminada en la etapa de adulto mayor, sino más bien adecuarse al grado de sanidad que está presente, por ejemplo, será más complicado si existen trastornos como la disfunción eréctil o la artritis”.

Sin embargo, además de preocuparse por las limitantes físicas a la hora de mantener relaciones, es importante que los adultos mayores expresen una sexualidad protegida por el riesgo que representan ciertas enfermedades como el Sida u otras de transmisión sexual.

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MUERTE DE LA PAREJA EN LA TERCERA EDAD

Después de una vida juntos, uno de los dos debe partir
Enfrentar la muerte de la persona amada en la tercera edad puede ser un proceso muy difícil y una pérdida que muchos piensan nunca podrán superar.
Existe la fantasía de que cuando un abuelito muere, tarde o temprano la abuelita también lo hará a causa de su profunda pena. Aunque en algunos casos esto puede pasar, es común que los ancianos deban enfrentar la muerte de su pareja y aprender a vivir con el dolor.

¿Cómo hacerlo? El Psicólogo de Clínica Santa María Raúl Carvajal explica que “en la tercera edad cambia la visión de vida, los planes y los grandes proyectos. Habitualmente ya se ha dejado de trabajar y se está replanteando la vida”.

Por estas razones esta suele ser una etapa crítica, donde además se debe enfrentar la partida de los amigos y, por sobre todo, de la pareja que por tantos años nos ha acompañado. 

“Se quedan absolutamente desorientados, náufragos y perdidos en la soledad. Existe la creencia de que para ser alguien en la vida tengo que hacer cosas, entonces al morir la pareja queda la sensación de que no haya nada por hacer y, por lo tanto, dejo de ser”, explica el especialista.

¿Cómo encontrar consuelo?

El Psicólogo explica que “si tenemos una relación tranquila con la vida, entenderemos que el desafío es el desapego. Entonces por difícil y doloroso que sea la muerte de la pareja, podremos hacer planes, rehacer la vida o, al menos, conformarnos con lo que tenemos”.

Además explica que muchas veces el consuelo se encuentra en el recuerdo de la otra persona y en el honrar su presencia. “Hay que preguntarse: ‘¿qué es lo querría la otra persona para mí?’. De esta manera nos podremos reconectar con la esencia del ser querido y seguir viviendo una vida feliz”.

“Creer en los ritos es muy importante porque nos conecta con la persona que ha partido”, enfatiza, aunque advierte que hay que establecer un límite pues se puede convertir en un tema más obsesivo y ahí hay que consultar a un especialista.

El duelo de perder a la pareja

El Psicólogo expone que, en general, el duelo suele durar un año en el caso de la muerte de alguien cercano. “Durante ese tiempo probablemente la persona va a llorar y estará melancólico. Después de ese periodo se espera que empiecen a aparecer sonrisas al acordarse del ser querido y que se deje de idealizar a quien partió y a verlo en una perspectiva más realista”.

Los primeros tres meses son los más difíciles. “Es un paréntesis en que bajan las energías y no hay ganas de hacer cosas”. Al pasar estas instancias más complicadas es recomendable que el afectado empiece a hacer actividades: unirse a un grupo, viajar, arreglar el jardín, viajar a su ciudad natal o acercarse a hijos y a nietos”, recomienda. 

“Es bueno incentivarlos, pero no presionarlos”, advierte el experto. Y es que los hijos tienen la tarea de acompañar a sus padres durante este desgarrador momento, pero nunca ponerles exigencias de ningún tipo y respetar sus tiempos.

Cuidado con los síntomas

No hay que descuidarse, pues tal como explica el especialista: “hay que estar atento ante los duelos patológicos, aquellos que no terminan nunca, porque en esos casos no hay un enfrentamiento real de la muerte sino más bien una negación permanente. Es necesario buscar ayuda en un experto”.

Además, pueden aparecer otro tipo de problemas como trastornos en el sueño, en el apetito, desgano, entre otros síntomas. Todos ellos son normales pues nos encontramos frente a un periodo de adaptación. Sin embargo, cuando se presentan todos en conjunto, podemos estar frente a un cuadro depresivo que es importante tratar.


Consejos para superar la pérdida del ser amado durante esta etapa:
1. Preguntarnos a nosotros mismos qué queremos hacer.
2. Preguntarse qué le gustaría al otro que hiciera.
3. Respetar los procesos: si quiero llorar o irme a la playa solo a recordar, hacerlo.
4. No reprimir nada y respetar las etapas del duelo.
5. Tratar de conectarse con la vida haciendo cosas que nos satisfagan.
6. Dedicar más tiempo a uno mismo.

Para terminar el Psicóloga enfatiza “el pensar que vamos hacia nada genera demasiada angustia. El creer en algo es una fuente de consuelo y que nos ayuda a enfrentar la muerte de mejor manera”.

Con la colaboración del Psicólogo Raúl Carvajal, psicólogo de Clínica Santa María.
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EL AMOR EN LA EDAD MADURA

En los amores jóvenes se corre el riesgo de que los miembros de la pareja maduren de distinta manera y encuentren al cabo del tiempo que no tienen nada en común. Las experiencias pasadas y la madurez de las personas mayores hacen de sus relaciones más estables y seguras. Saben lo que quieren y lo que buscan y su personalidad no es tan voluble.
UN AMOR MÁS MADURO
Llegados a una edad, la atracción física no es tan importante, se busca en la otra persona una complicidad más profunda. A estas edades la salud puede verse resentida y son frecuentes los achaques, así que buscan alguien con quien compartir momentos, un compañero a quién cuidar y que les cuide. Las necesidades son muy distintas a las de las relaciones en otras etapas de la vida.
LAS NUEVAS RELACIONES EN LA EDAD MADURA
Si hace unos años los índices de divorcio eran bajos y las personas viudas solían guardar luto el resto de sus vidas. En estos momentos muchos hombres y mujeres maduros buscan rehacer su vida e inician relaciones a partir de los 65 años.

Se pueden encontrar, aún hoy, con la oposición de la gente de su alrededor. Es posible que la familia, los hijos e incluso los amigos de la misma edad vean innecesario embarcarse en una nueva relación. Se tiende a pensar además que si una pareja no tiene los objetivos de casarse y tener hijos no tiene sentido (esto ocurre con relaciones a todas las edades) y además que, una vez fuera de la edad reproductiva, el sexo es un complemento innecesario. Aunque a veces sea complicado, la pareja madura deberá mantenerse aparte de estas ideas falsas, si se desea tener una relación, sea en los términos que sea, nadie debería interponerse.
LAS RELACIONES SEXUALES PUEDEN TENER MÁS CALIDAD
La vida sexual cambia durante la vida, no es igual de adolescente que en la edad adulta y en la vejez. Es importante darse cuenta de que no es mejor ni peor, solo diferente y aprender a adaptarse a los nuevos cambios.

En general se puede decir que el deseo sexual es menor, las relaciones sexuales son menos frecuentes pero pueden ser igualmente placenteras. En los hombres las erecciones son menos potentes y las mujeres tardan más en lograr la excitación.

Después de la menopausia, es frecuente la sequedad vaginal pero la mejor solución para esto son las propias relaciones sexuales, que mejorarán la circulación sanguínea de la zona manteniendo las paredes vaginales sanas. Se puede decir que la mejor receta es el propio orgasmo, que también se puede lograr en solitario.

Se suele decir que los orgasmos en la edad madura son más débiles y esto en parte es debido a la debilidad de la musculatura pélvica. El ejercicio específico para esta zona no solo previene y mejora problemas de incontinencia sino que además ayudará a recuperar la intensidad de los orgasmos.

Lo más frecuente es que la cantidad de relaciones sexuales disminuya con respecto a otras etapas de la vida pero la calidad puede ser más alta si la experiencia vital incluye un nivel de autoconocimiento y de capacidad de comunicación con la pareja.

LA DIFERENCIA DE EDAD EN LA PAREJA
Merece mención aparte aquellas relaciones en las que la diferencia de edad es grande. Siempre que se ve una pareja formada por una persona mayor y una joven se tiende a tratar de descubrir la razón por la que están juntos; ¿será por el dinero? ¿por el sexo?. Es curioso que no se hagan las mismas adivinaciones con otras parejas que tengan diferencias más allá del año en que nacieron.

Y es que las razones para establecer una relación pueden ser muchas y ninguna es más legitima que otra. Podemos querer estar en pareja con una persona por su dinero, efectivamente, y también por el sexo, por las conversaciones, por la compañía, por las aficiones comunes etc. Normalmente las razones son varias y es bastante ingenuo pensar que solo intervienen sentimientos puros, siempre influirán otros menos puros como el egoísmo que puede proporcionar la soledad o la falta de autoestima.

Esta mezcla de factores que hacen que elijamos a una persona como pareja ocurre en todas las relaciones, no solo en las que existe una gran diferencia de edad. Lo cierto es que, además, muchas personas jóvenes se sienten muy atraídas por mayores, por su estabilidad, experiencia, sabiduría, el buen trato que quizás les cuesta encontrar en gente de su generación…Y vicerversa, la persona madura encontrará en la joven un soplo de aire fresco, de energía, un punto de apertura mental.-
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